Editorial.- Carta Abierta a Netanyahu

“Los árabes se están centrando ahora en el terrorismo y creen que así nos vencerán. Lo más importante es golpearles. No sólo un golpe, sino tantos y tan dolorosos que el precio sea demasiado grande para soportarlo… Un amplio ataque contra la Autoridad Palestina que los lleve al punto de creer que todo se está derrumbando y así podremos direccionarlos.

Sé lo que es Estados Unidos, se los puede mover fácilmente, mover en la dirección correcta. No se interpondrán en nuestro camino. Supongamos que dicen algo… ¡Que lo digan! El ochenta por ciento de los norteamericanos nos apoyan ¡Eso es absurdo!

La administración de Clinton era extremadamente pro palestina, y no tuve miedo de maniobrar ahí. No tuve miedo de enfrentarme con Clinton, no tuve miedo de enfrentarme con la ONU.”

Que diferentes son esas palabras dichas por Netanyahu mientras visitaba el asentamiento de Ofra en 2001 a lo que se le escucha decir hoy. Y hay algo que preocupa: preocupa que Bibi se esté convirtiendo en otro Ariel Sharon, Shimon Peres o Itzjak Rabin. Y a raíz, de esto preocupa la continuidad de Israel como un Estado judío, seguro y democrático.

Cada uno de estos líderes fueron reconocidos por su implacable reacción ante el terrorismo y los enemigos de Israel, pero luego, tanto por presiones internas como externas, se vieron obligados a tomar decisiones erróneas que le han costado muy caro a la nación.

No es necesario comparar al Ariel Sharon de los años setenta al Ariel Sharon del 2005. Esa misma persona a la que el Jeque Nasrallah, líder de Hezbollah, dijo ser el único al que le temía, luego entregó Gaza a Hamas.

También esa misma persona que el 3 de octubre de 2001 le dijo a su Ministro de Relaciones Exteriores, Shimon Peres “Cada vez que hacemos algo me dices que América hará esto y hará lo otro… Quiero decirte algo muy claro: No te preocupes por la pasión americana sobre Israel, nosotros mandamos en América”, luego entregó Gaza a Hamas.

Ese Shimon Peres tan temido anteriormente, primer Jefe del Estado mayor del Ejército de Israel, siendo el arquitecto que le dio esa versatilidad y capacidad de maniobra de la que se jacta, ese Shimon Peres que tomó decisiones tan arriesgadas y comprometedoras como el rescate de Entebbe.

Qué diferente es el Shimon Peres de hoy con el de hace unas décadas, de igual manera qué diferente es el Itzjak Rabin de Oslo con el Itzjak Rabin que comandó a todo el Ejército israelí en la Guerra de los Seis Días, o el Rabin que le dijo a un periodista estadounidense que lo consultó acerca del programa nuclear israelí “Israel no será el primero en lanzar un arma nuclear en Medio Oriente, pero tampoco el segundo”.

Qué diferente es el poder de disuasión que tenía Israel hace a tan sólo una década del que ha demostrado tener ahora.

No se trata de un simple cambio de circunstancias, o un encubrimiento del poderío. El momento no ha cambiado y los acontecimientos siguen siendo los mismos. Israel siempre fue visto como un Estado que se hacía respetar a como diera lugar, al que aunque los líderes dijeran lo contrario, los países vecinos le temían y entendían que regresó para quedarse. Y eso fue lo que incentivó a Egipto y Jordania a firmar la paz.

Lo que hay detrás de esto es muy sencillo: mientras nuestros enemigos tengas una mínima esperanza de que podrán expulsarnos de algún territorio o lograr algún tipo de resultado favorable para ellos, no negociarán esas esperanzas. Todo el mundo prefiere obtener victorias sin hacer concesiones. Las personas y los pueblos sólo efectúan concesiones cuando ya no tienen esperanzas de obtener resultados por alguna otra vía. Es ahí cuando los moderados se imponen y proponen terminar con el conflicto.

Y esta es, precisamente la línea que Netanyahu defendía y promulgaba, al menos hasta ahora.

En el año 2011 el presidente Obama hablo sobre la creación de un Estado palestino con las fronteras del ´67. Sin entrar en tecnicismos legales, la respuesta que en su momento le dio  Netanyahu fue muy clara: se dirigió al Capitolio americano y en su discurso habló frente al vicepresidente Joe Biden, todos los senadores, representantes e invitados especiales, y les dijo muy claramente que Israel no aceptaba las líneas de armisticio de 1967 como fronteras del Estado palestino al ser, además, militarmente indefendibles. Luego de estas palabras recibió una ovación que se extendió por diez minutos con todos los presentes aplaudiéndolo de pie. Ovación que ni el mismo Obama ha tenido en su propio Capitolio.

Por otro lado, en el año 2008 cuando el gobierno de Ehud Olmert decidió liberar 200 terroristas con un prontuario mucho menor al de estos 104 que liberó Netanyahu, éste dijo: “El gobierno decidió liberar terroristas y yo pregunto ¿por qué? ¿A cambio de qué? ¿Qué hemos recibido? Contrario a lo que dice el gobierno, la liberación de terroristas no fortalece a los palestinos moderados. Debilita a Israel y fortalece a los terroristas. La mayor parte del público, una gran parte, entiende que esto es inaceptable y que reflej

En repetidas oportunidades, incluso dentro del mismo edificio de las Naciones, Netanyahu ha narrado un encuentro que tuvo con el Rebe de Lubavitch en un Simjat Torá a su llegada a Nueva York cuando recién fue designado embajador ante la ONU. En ese encuentro, según contó Bibi, el Rebe le dijo: “Ahora vas a ingresar a un edificio lleno de oscuridad y mentiras (refiriéndose a la ONU), pero la luz de una pequeña llama, por más pequeña que sea, tiene el poder de disipar mucha oscuridad”. Solo esperamos, por el futuro de Israel, que Netanyahu no se sume a esta oscuridad.a debilidad y pérdida de dirección. El gobierno ha perdido su dirección, si alguna vez tuvo una”.

En una entrevista reciente le consultaron a Benjamín Netanyahu cómo le gustaría ser recordado, y él respondió, citando los salmos, como el “guardián de la seguridad de Israel”, esperemos que así sea. Y de toda Israel. No hay zonas más israelíes que otras. Tel Aviv es tan israelí como Hebrón y Jerusalén.

“Yonatan Netanyahu entregó su alma para que el Estado de Israel no liberara terroristas”

Hagai Ben Artzi, cuñado de Binyamin Netanyahu

EDITORIAL.- Es mucho lo que se dice

Año tras año siempre se ha calificado al conflicto de Medio Oriente como el conflicto más complejo del mundo; el más sensible, el más difícil, el menos comprendido, cuando por otro lado todos son expertos, todos opinan y acusan, todos proponen y analizan. Cuando a la hora de hablar sobre la guerra en Chechenia, Yugoslavia, Los Balcanes, Darfur o Somalia, a duras penas estos “expertos” dirán que han escuchado algo sobre eso y se nieguen a opinar por no tener un conocimiento sobre los hechos. En gran medida el motivo a esta incongruencia es muy sencilla: en la mayoría de los casos, muchos de estos especialistas en geopolítica no opinan simplemente porque no se le puede culpar a Israel. Sorprende que tanta gente opine tanto sobre algo de lo que no sabe nada.

A pesar de que quizás sea el conflicto más difícil de resolver, es también uno de los más fáciles de describir: Israel quiere existir y reconoce el derecho de los palestinos a tener su estado nacional. Sin embargo, los palestinos y algunos árabes y musulmanes  no reconocen el derecho a existir del Estado Judío de Israel. Todas las encuestas y estudios de opinión muestran que la mayoría de los palestinos no quieren que haya un Estado de Israel, no creen que deba existir o que tenga alguna base para hacerlo. Esto ha sido así desde 1947 cuando los británicos abandonaron su mandato y entregaron la solución a la diatriba de las Naciones Unidas, que resolvieron bajo la resolución 181 dividir el territorio en dos Estados: uno judío, quienes aceptaron y apoyaron la resolución aunque no les favorecía, y uno árabe, los cuales se negaron y se lanzaron en una invasión que ejecutaron contra el Estado judío que recién se formaba hace un día luego de dos mil años de espera, comenzando así un conflicto que perdura hasta nuestros días.

Creer, como muchos creen, que todos los problemas en Medio Oriente se reducen simplemente a la presencia de un factor no es más que una postura influenciada por sentimentalismos y pasiones carentes de racionalidad, concentrando toda la responsabilidad arbitrariamente a un sólo ente pretendiendo que el problema se solucionará eliminando al agente incómodo. Como si Israel se tratase de un elemento ilegítimo que al ser erradicado todos los males desaparecen, como si los demás estados de la región ocuparan con más de 2000 años de historia documentada en el lugar; como si ocuparan el puesto 36 en el Índice Mundial de Democracia; o como si cuando en Estados Unidos los negros aun no podían votar, ya tenían una mujer como Primer Ministro escogida democráticamente; como si contaran con la mejor educación del mundo según la OCDE. Estos son solo algunos de los innumerables ejemplos que sólo demuestran una cosa: Israel no es lo que está mal en Medio Oriente, Israel es lo correcto de medio Oriente.

Ahora bien, el primer paso para comprender un conflicto es entendiendo su naturaleza. Es falso que se trate de un conflicto territorial, histórico, o incluso un choque cultural. Simple y llanamente el conflicto árabe-israelí es un conflicto religioso. Y paso a explicarlo.

Por un lado, el islam percibe al mundo dividido en dos: una parte, sometida en el presente bajo dominio islámico y otra parte a someterse, supuestamente, en un futuro. La primera forma, es decir, donde el islam gobierna actualmente, es considerada Dar al-Islam o casa del Islam; y el resto del mundo se denomina Dar Al Harb, que significa casa de la guerra. El Islam no lo llama “casa de los no musulmanes”, sino que lo califica como “casa de la guerra”, que según su tradición será conquistada al final de los tiempos.

La segunda definición dicha, Dar al-Islam (que se conoce también como Dar al-Tawjid o Dar as-Salaam) es la zona donde moran las comunidades musulmanas, donde pueden profesar su fe en libertad, y en donde ha regido alguna vez la Shaariya (ley ortodoxa islámica). Este espacio es para ellos un lugar donde el poder no está en manos de los musulmanes y “conspira” contra sus intereses. Actualmente los islamistas suelen englobardentro de Dar al-islam a toda región habitada por musulmanes o que alguna vez lo hayan sido, incluyendo España, Portugal, Chipre, Grecia, Sicilia, Israel, o los Balcanes. Una de sus demandas religiosas se centra en recuperar estos territorios y volver a islamizarlos.

Religiosamente hablando, la totalidad de la Tierra de Israel no tiene mucha importancia para el Islam, sino que más que todo, su interés se centra en Jerusalén. La cual es la tercera ciudad más importante para esta religión al ser, según la tradición, el lugar desde donde el Profeta Mahoma subió al cielo al final de su historia.

Mientras que por el otro lado, del lado israelí o judío, el vínculo con la Tierra de Israel se remonta incluso a los inicios de esta religión. Desde que el Patriarca Abraham fue ordenado en el año 2000 a.e.c. por Di-s de dejar su ciudad natal –Ur-, actualmente ubicada en Irak, para dirigirse “A la tierra que Yo te mostraré” resultando ser nada más y nada menos que Israel. Donde posteriormente Joshua, el sucesor de Moisés, comenzó a establecer ahí el hogar nacional del pueblo judío hace más de 3000 años, Saúl fue ungido como primer rey hebreo proseguido por David y su hijo Salomón, hasta llegar al año 135 d.e.c. cuando el Emperador romano Adriano prohibió a los judíos ingresar a Jerusalén, iniciándose así el exilio político que culminó en 1967 con la reconquista de la ciudad en la Guerra de los Seis Días.

Aunque hay un punto importante que se debe resaltar: Jerusalén es mencionada directamente 697 veces en la biblia judía, mientras que no es citada ni una vez en el Corán.

Una vez definido la naturaleza religiosa de las raíces del conflicto se entiende por qué cada vez que los líderes se sientan a negociar, e incluso cuando se han firmado acuerdos, el conflicto más bien se agrava en lugar de solventarse. Y la razón de esto es muy sencilla. Si el asunto fuese territorial, con un simple intercambio más o menos proporcional de tierras como se ha planteado anteriormente se solucionaría. Pero al ser religioso ya todo el espectro cambia. Según la ley judía no existe nada más sagrado que la vida humana, por lo que entregar tierras para evitar así más víctimas, como se ha hecho en varias ocasiones, no tiene muchas oposiciones en la sociedad israelí o en las comunidades judías. Pero las víctimas deben evitarse realmente. Mientras que para el Islam la situación es distinta: para ellos la tierra es lo sagrado, y morir por la voluntad de Allah es más bien un honor y un anhelo.

Luego de haber explicado esto surge naturalmente la pregunta ¿entonces por qué sí se ha podido firmar la paz entre Israel Jordania o Egipto, o los tratados de Camp David? Y la respuesta a esto es la siguiente: por un lado los líderes con quienes Israel negoció estos tratados de paz fueron líderes que occidente los llamaría “moderados” o para el Islam “infieles”, que al tratar con el “enemigo” son colocados en el tope de su lista de objetivos militares, tal como sucedió con el presidente egipcio Nasser, asesinado por formar la paz con el ente sionista. Y obviamente los líderes palestinos no quieren correr con la misma suerte.

Por otro lado, hay también que recordar el término de la ley musulmana Al-Taqiyya, que consiste en un acto para disimular las creencias propias cuando uno teme por la vida, por las vidas de sus familiares o para preservar la fe, es decir, estas situaciones no sólo justifican, sino que abalan la mentira. A primera vista, el islam parece darle una gran importancia a la verdad pero lo cierto es que existen únicamente dos categorías en donde no se tolera la mentira: Una mentir contra Allah, o una mentira contra su profeta Mahoma. Formalmente, se puede mentir encuatro tipos de ocasiones: para salvar la vida; para efectuar una paz o una reconciliación; para persuadir a una mujer; y para no divulgar información certera sobre una cruzada, expedición o campaña militar santa. Pero sólo es permitido mentir si al decir la verdad se imposibilita alcanzar los objetivos de alguno de estos cuatro puntos.

Y precisamente este término legal del Islam, Al-Taqiyya, es el que el fallecido líder palestino Yasser Arafat invocó realizar en repetidas ocasiones a sus simpatizantes que le reclamaban el haber negociado o el haber hablado con el enemigo sionista. Por lo que el discurso cambia según el interlocutor. Lo que no se sabe es cuál de los dos es el certero.

Ahora, es ingenuo pensar que la creación de un Estado Palestino en Cisjordania pondrá fin al conflicto per se, sino que más bien podría agravarlo. La creación de un país llamado Palestina en Cisjordania no pondrá por símismo fin al conflicto. Desde 1948 hasta 1967 toda Cisjordania, Jerusalén incluida, estuvieron en manos árabes y eso no finalizó el conflicto, más bien lo empeoró con un incesante acoso y ataques a las comunidades judías radicadas en la línea verde de 1949 hasta que fueron liberadas por el ejército israelí en la Guerra 1967.

Sobre este tema es pertinente también aclarar un punto: cuando se hace referencia a Cisjordania como “territorios ocupados” se incurre en un error legal y semiológico.

Hablar de territorios ocupados infiere decir que un Estado beligerante se anexó violentamente un territorio que era soberanía de otro Estado ocupado y subyugado. En otras palabras, al hablar de que Cisjordania es unterritorio ocupado, se conlleva que Israel lo tomó violentamente de sus dueños soberanos, pero ¿de quién tomó Israel Cisjordania?

La respuesta no son los palestinos, de hecho ellos nunca han ejercido algún tipo de soberanía o dominio sobre alguna tierra, siquiera han tenido una moneda propia, cultura o datos históricos documentados. Por lo que ya se incurre en un problema al denominarlos nación, pero este no es el tema en cuestión.

De hecho, antes de que Israel ejerza soberanía absoluta sobre Cisjordania, ésta estaba en manos de Jordania, quien sí la conquistó en la guerra de 1948 y ni siquiera los países árabes aceptaron tal anexión. Anterior a ello fue dominada por el Imperio británico y el otomano. Por lo que cuando se habla de Territorios Ocupados, que infieren la existencia de un ente ocupante, un territorio definido y la entidad que resultó dominado o expulsado (la cual no existe ya que Jordania no tiene interés en regresar a ejercer soberanía ahí), se incurre en una manipulación del término. Es por esto que legalmente la forma correcta de definir a tales territorios es “territorios en disputa”. Además que a menudo se presenta la Línea Verde como frontera legalmente vinculante. Con la firma de un acuerdo de paz entre Israel y Jordania, han reconocido mutuamente la terminación del Acuerdo de Armisticio y sus fronteras. La validez de una línea de armisticio vence al expirar el armisticio. Por lo tanto, formalmente, ya no hay ninguna validez jurídica a la Línea Verde.

Pero el derecho internacional va más allá de esto. Existe una doctrina llamada Doctrina Julius Stone que establece: “Si un Estado ataca a otro y el Estado beligerantes pierde territorio, el ente que fue sujeto del acto beligerante tiene derecho de ejercer soberanía sobre el territorio conquistado como medio de equilibrio para y evitar la anarquía”. Y esto responde a quienes argumentan que, por ejemplo, el Golán es un territorio ocupado, el cual según esta doctrina legal Israel tiene total derecho y bases jurídicas para anexarlo a su territorio, ya que en varias resoluciones de las Naciones Unidas de 1967, tanto durante como posterior a la guerra, se reconoce a Israel como agredido.

Es mucho lo que se dice, se refuta y se contradice. Lo cierto es que todo lo que se dice es real. La verdad si no es absoluta no es verdadera. No puede haber medias verdades o dos verdades. Si la verdad deja de ser cierta es porque nunca lo fue. Que la persona, al ser un ser limitado, no pueda acceder a conocer la totalidad del suceso para reconocer la verdad, no quita que la verdad no sea certera y que lo que conozca la persona sea solamente una aproximación a ésta.

EDITORIAL.- Sionismo, moral y eso…

ImagenNo es un misterio para nadie de dónde proviene la frase “En el principio del crear de Di-os los cielos y la tierra…”, de hecho es quizás la frase más conocida y repetida de la Torá. Pero realmente cuántas de las millones de personas que han leído, repetido y estudiado esta frase desde la creación del mundo se han preguntado ¿Por qué fue con esta frase que se decidió dar inicio a una obra de tal magnitud y trascendencia como la biblia?

Precisamente el más importante comentarista de la Torá llamado Rabí Shlomo Itzjaki, mejor conocido como Rashi, comienza su obra explicando esta interrogante, y una de las respuestas que da es que si las naciones del mundo dicen a Israel: “Ustedes son asaltantes porque han conquistado las tierras de los siete pueblos de Kenáan, los israelitas les podrán explicar: “Toda la tierra es de Di-os; Él la creó (tal como narra el versículo) y la entregó a quien le pareció correcto… Por Su voluntad la entregó a ellos y por Su voluntad la tomó de ellos y la entregó a nosotros”.

Es decir: la Torá comienza con el relato de la creación sólo para explicar que así como Di-os creó el mundo, puede darle y quitarle la tierra a los pueblos como se le plazca.

Ahora bien, tampoco es un misterio para nadie que la pertenencia de la tierra de Israel por parte del pueblo de Israel ha sido desde siempre un asunto que no ha dejado de ser cuestionado, y es un arma empleada constantemente por los antisemitas para justificar sus posturas.

A respuesta de este cuestionamiento sobre la pertenencia de Israel por parte de los israelitas, cabe perfectamente un extracto del artículo La Muralla de Hierro del filósofo y precursor del sionismo Zeev Jabotinsky: “Si alguien sostiene que el sionismo es inmoral, respondo: no es verdad; el sionismo es moral y justo o inmoral e injusto. Pero esta es una cuestión que deberíamos haber establecido antes de convertirnos en sionistas. Nosotros ya hemos definido esta cuestión y en sentido afirmativo. Consideramos que el sionismo es moral y justo. Y dado que es moral y justo debe hacerse justicia, no importa se Jhon, Simon o Achmed están de acuerdo con esto o no. No hay otra moralidad”.

De esta cuestión moral se desprende también una cuestión ética: si Israel es la tierra que por herencia le corresponde al pueblo judío, ya sea por legado bíblico o legado histórico, se está hablando de Israel en su totalidad. No hay zonas más israelíes que otras dentro de Israel. Dejando a un lado el impacto sentimental que pueda surgir, entregar Hebron a otra nación es inmoralmente lo mismo que entregar Tel Aviv. Ambas son en escancia lo mismo y partes de Israel de igual manera.

Entregar parte de lo que es y fue tu nación por más de tres mil años a personas ajenas a ella sólo por el hecho de que algunos habitaban en ella anteriormente es ilógico. Tus derechos no varían dependiendo de que si durante un año o dos mil estuviste imposibilitado de ejercer soberanía. Y más aun, no sólo es que no han ejercido nunca soberanía allí, sino que además nunca han sido siquiera autónomos, formado algún tipo de gobierno, moneda, sistema legal, o siquiera un himno. Entregar tu casa a un tercero que nunca se ha establecido debidamente allí pasa de ser una cuestión inmoral para ser una cuestión ridícula.

La razón por la que este artículo comenzó citando una frase de la Torá es muy simple: el sionismo parte de un componente estrictamente religioso, y de hecho es de este componente que proviene el término empleado para definir este movimiento. Es obvio que sionismo proviene de la palabra Sion, el cuál es uno de los términos bíblicos con que se hace referencia a Jerusalén. Por lo tanto, el sionismo como movimiento que defiende la pertenencia de Israel por parte del pueblo judío, es innegablemente una concepción religiosa y esto responde a aquellos que dicen no ser antisemitas sino anti sionistas. Es imposible separar al sionismo del judaísmo y al judaísmo de Israel. Y valga la casualidad de que quienes dicen ser anti sionistas están en contra del 98% de la población judía mundial que se define como sionista ¡Pero no son antisemitas! Simplemente antes atacaban al judío de los pueblos, y ahora al ser esto políticamente incorrecto y sin justificativo social, optaron por atacar al judío de las naciones.

Si hay algo que debimos haber aprendido a lo largo de la historia es no depender de las demás naciones para garantizarnos nuestra seguridad y permanencia, tanto en nuestra tierra como en las demás. Aunque lo tengamos que aprender a los golpes nunca es tarde, no importa lo que hayamos pasado en la Rusia zarista, en Europa, la Unión Soviética, o con la traición francesa en la Guerra de los Seis Días. La lección debe ser aprendida y esto significa una sola cosa: a pesar de las opiniones públicas que podrían decir políticos israelíes como Shimon Peres o Tzipi Livni, el pueblo judío ha sobrevivido dos mil años sin Estados Unidos y podrá vivir otros dos mil años sin ellos. Obviamente no se está haciendo referencia a otra cosa sino aclarar que no se puede definir la política interior de un país, en este caso Israel, según los intereses de política exterior de otro. Entre países no hay amigos, hay aliados. Y cada uno vela por sus intereses propios.

Quien fue embajador de Israel en la ONU, Abba Eban lo explicó así: “Nadie le presta a Israel ningún servicio por proclamar su derecho a existir. El derecho de Israel a existir, al igual que el de los Estados Unidos, Arabia Saudita y otros estados, es axiomático e incondicional. La legitimidad de Israel no está suspendida en el aire a la espera de un reconocimiento… No hay ciertamente ningún otro Estado, grande o pequeño, joven o viejo, que consideraría el mero reconocimiento de su derecho a existir como un favor o una concesión negociable”.

Israel ya es un país constituido desde hace casi 65 y a pesar de ello es Israel el que siempre hace concesiones, gestos de buena voluntad y llamados a negociar, cuando el interés por formar una nación debería estar del otro lado. Entonces ¿Se está mostrando la imagen de un Estado fuerte? Más bien el interés y los incentivos por negociar y llegar al fin del conflicto deberían venir del lado que pide necesita un Estado.

Por más que nos guste verlo así el hecho de que Israel sea el que siempre da el primer paso no es visto por las demás partes como una muestra de buena intención para llegar a la paz, sino que más bien es percibido como una debilidad. ¿Por qué ser quienes siempre tenemos que dar el primer paso y ceder para que la otra parte nos deje con la mano extendida si más bien son ellos quienes deberían ser los interesados por formar su nación? ¿Cómo podemos llegar en buena posición a una mesa de negociación cuando antes de sentarnos ya hicimos concesiones que nadie nos pidió?.

Realmente lo que no se está haciendo es mostrar la imagen de un Estado fuerte que nos favorezca en nuestra relación con los interlocutores y nos traiga respeto, sino todo lo contrario: si ya cedemos a sus demandas aun antes de sentarnos a negociar ¿Para qué deben ellos sentarse con nosotros y hacer sus concesiones?.

La psicología que hay detrás de esto es muy sencilla: mientras tengas una mínima esperanza de que podrán expulsarnos de algún territorio o lograr algún tipo de resultado favorable para ellos, no negociarán esas esperanzas. Todo el mundo prefiere obtener victorias sin hacer concesiones. Las personas y los pueblos sólo efectúan concesiones cuando ya no tienen esperanzas de obtener resultados por alguna otra vía. Es ahí cuando los moderados se imponen y proponen concesiones mutuas para terminar con el conflicto.

El precursor del sionismo moderno también citado anteriormente, Zeev Jabotinsky, escribió en su artículo Ética de la Muralla de Hierro de la siguiente manera: “Ese hombre que anda paseándose por la calle tiene derecho a vivir sólo en la medida que reconoce mi derecho a la existencia. Pero si su intención es asesinarme, automáticamente para mí pierde ese derecho. Esa misma  regla se aplica a la relación entre los pueblos, pues de otra manera el mundo se transformaría en un ruedo de fieras salvajes donde sucumbiría no sólo el más débil sino también el más bueno“.

En la política internacional está siempre presente la reciprocidad. Si se trata de la vida, todos tienes derecho a vivir. Pero si se trata de desaparecer del mapa no hay motivo para que unos tengan más derecho que otros.

Por más que para defender una verdad tenga que usarse la fuerza, esta no deja de ser verdad. Y cuando se entienda que si una parte usa la fuerza se encontrará con una respuesta más fuerte e intransigente a las presiones de terceros que sólo buscan mantener el status quo, es ahí cuando entenderán que la única esperanza que les queda para obtener algún logro es negociando y cediendo en las presunciones.

Es ingenuo pensar que la creación de un Estado Palestino en Cisjordania pondrá fin al conflicto de un día para otro, más bien podría agravarlo. Si logran fundar un Estado con el reconocimiento internacional, el estado de euforia podría arrastrarlos a querer más ¿Si lograron esto qué dice que no pueden lograr más? y peor, al ser un Estado podrán comercializar con las demás naciones abiertamente y sin ningún tipo de control, pudiendo adquirir el armamento más sofisticado que les ofrezcan.

La creación de un país llamado Palestina en Cisjordania no pondrá por sí mismo fin al conflicto. Desde 1948 hasta 1967 toda Cisjordania incluida Jerusalem estuvo en manos árabes y eso no finalizó el conflicto, más bien lo agravó.

Para llegar a la verdadera paz luego de que se llegue a un acuerdo territorial es necesario tener una supremacía política, económica y militar tal que un poder de disuasión real impida que se lancen a otra aventura para ver si logran obtener más concesiones y una mejor posición, más poderosa ante su propio pueblo y los demás Estados. Y esto podría ocurrir al año o a los veinte años de haber firmado los acuerdos.

Menachem Begin escribió en su artículo Nuestro Derecho Sobre Eretz Israel: “Este es nuestro punto de vista, tanto en principio como en moral. No hay otro camino. Pero, ¿Qué pasaría si a pesar de todo llegara a triunfar un nuevo plan de partición? Es posible dividir la tierra pero no es posible dividir nuestro derecho. El derecho existe o no existe. Quién está dispuesto a renunciar al derecho de los judíos sobre Belén o Judea, ¿Qué podrá decir de Yafo o Tel Aviv? Quién está dispuesto a renunciar a Nabblus, ¿Cómo defenderá Beer Sheva? ¡ES IMPOSIBLE DIVIDIR UN DERECHO!”

“Eretz Israel ha sido la cuna del pueblo judío. Aquí se ha forjado su personalidad espiritual, religiosa y nacional. Aquí ha vivido como pueblo libre y soberano; aquí ha creado una cultura con valores nacionales y universales, y legó al mundo el eterno libro de los libros”.

 Preámbulo de la Declaración de Independencia de Israel

Hamas insta a los piratas informáticos a una guerra electrónica contra Israel

El movimiento islamista palestino Hamás llamó a los piratas informáticos a incrementar sus ataques contra páginas oficiales, comerciales y financieras de Israel, señaló un portavoz de la organización en Gaza.

“Hamás da la bienvenida y felicita las exitosas operaciones de penetrar webs electrónicas israelíes”, dijo hoy en un comunicado el portavoz de Hamás Sami Abu Zuhri.

Los actos de piratería, que se han multiplicado recientemente, “suponen la apertura de un nuevo campo de resistencia a la ocupación y son el principio de una guerra electrónica contra la ocupación israelí”, señaló.

Zuhri instó “a los pueblos palestino y árabe a continuar esta guerra electrónica y a buscar formas de promoverla y desarrollarla”.

Desde principios de año se han repetido diversos ataques de “hackers” contra páginas del Estado judío, que se ha visto obligado a reforzar las unidades del Ejército destinadas a prevenir la piratería informática.

El mes pasado, las Fuerzas de Defensa de Israel reclutaron a alrededor de 300 jóvenes para aumentar la seguridad en la red y enfrentarse a lo que consideran una amenaza creciente,

El ataque más grave ocurrido recientemente tuvo lugar a principios de año, cuando un grupo piratas informáticos de Arabia Saudí que se autodenominó Group-XP se atribuyó el robo y publicación datos de miles de tarjetas de crédito israelíes.

La información revelada incluía, además de los números de las tarjetas, sus códigos de seguridad, direcciones personales, nombres, números de teléfonos y del documento nacional de identidad de sus propietarios y habían sido sustraídas de una base de datos de clientes del popular sitio israelí de deportes http://www.one.co.il.

Tras la difusión de la información el Banco de Israel pidió a la población que esté atenta al uso de las tarjetas y que estudie cancelarlas en el caso de que tenga la más mínima sospecha de que estén siendo utilizadas por terceras personas.

Poco después era atacada la página oficial del vice ministro de Exteriores israelí, Dani Ayalón, que ha calificado de “ataques terroristas” los incidentes cibernéticos y ha advertido que Israel “responderá con fuerza a los hackers que dañen la ciber soberanía israelí”.

Estados Unidos hace que Turquía cierre todos los procedimientos legales contra los israelíes que participaron en la toma del Maarmara

Fuentes del Departamento de Estado de Estados Unidos dijeron que el Fiscal General turco ha ordenado que todos los procedimientos legales en contra de soldados , funcionarios y políticos  israelíes que participaron en la detención de la flotilla Maarmara rumbo a Gaza en mayo de 2010, sean detenidos.

El Departamento de Estado dijo que esta decisión está vinculada a los esfuerzos de EE.UU. para reducir las tensiones entre sus dos aliados Israel y Turquía. Esto incluye los intentos del enviado israelí en Turquía, David Meidan, de encontrar una fórmula que permitirá a las partes para poner fin al período de hostilidad.

En el pasado, Ankara exigía que Israel disculpas por la toma y pagar una indemnización a los familiares de las víctimas turcas.

La decisión de Turquía de suspender el procedimiento legal, muestra la relación cada vez más estrictas entre Ankara y Washington. Fuentes de EE.UU. dijeron que el gobierno también ha estado trabajando para limitar el alcance de los ataques verbales por parte de las autoridades turcas contra Israel.

Observador humanitario de la Liga Árabe en Siria deserta y califica la misión como “una farsa”

Un observador de la Liga Árabe abandonó Siria luego de acusar a las autoridades de cometer crímenes de guerra y de calificar como una "farsa" la misión del organismo enviada a Damasco para verificar el cumplimiento del plan de paz.

"Ellos no han retirado sus tanques de las calles, sólo los han escondido y los volvieron a desplegar después de que nos fuimos", dijo Anwar Malek, mientras aún llevaba uno de los chalecos naranja de los observadores.

"Hay francotiradores disparando a los civiles. La gente está siendo secuestrada. Están torturando a prisioneros y nadie ha sido liberado. Quienes supuestamente fueron liberados son personas escogidas de las calles al azar", afirmó el ex observador argelino.

La renuncia de Malek fue el último revés para una misión ya vapuleada por su ineficiencia y que fue criticada por partidarios del régimen y por los manifestantes.

"La misión fue una farsa y los observadores han sido engañados", señaló Malek. "El régimen orquestó y fabricó buena parte de lo que vimos para evitar que la Liga Árabe tomara acciones en su contra", agregó.

Malek sostuvo que lo que los delegados árabes vieron fue un "desastre humanitario".

"El régimen no está cometiendo un crimen de guerra sino una serie de crímenes en contra de su pueblo", declaró.

La Unión Europea, Estados Unidos y Turquía han impuesto un embargo de armas contra Siria, pero Rusia e Irán siguen suministrando material militar al régimen.

Un segundo portaaviones de Estados Unidos llega al golfo Pérsico

Un segundo portaaviones estadounidense, el Carl Vinson, ha llegado a la zona de responsabilidad de la V Flota estadounidense, encargada del golfo Pérsico, el mar de Omán, el estrecho de Ormuz y el mar Rojo, anunció el Pentágono.

No obstante, el Departamento de Defensa de Estados Unidos subrayó que se trata de un desplazamiento de rutina y que ya estaba previsto desde hace meses.

El portaaviones Abraham Lincoln se encuentra también de camino a la zona y atraviesa en la actualidad el océano Índico.

Según el Pentágono, el Carl Vinson, al que acompaña un crucero y un destructor y que transporta cerca de ochenta aviones y helicópteros, llegó para desarrollar tareas de apoyo en la guerra en Afganistán y relevar al portaaviones John Stennis.

Según el portavoz del Pentágono John Kirby, capitán de Marina, el Carl Vinson, el portaaviones desde el que se arrojó al mar el cuerpo de Osama bin Laden, tras su muerte a manos de un comando estadounidense, no se encuentra aun en el golfo Pérsico.

“No quiero dar a nadie la impresión de que estamos enviando a toda prisa a dos portaaviones para allá porque nos preocupa lo que está pasando en Irán”, declaró Kirby. “Es sólo un requisito de nuestra estrategia militar establecida por el mando”.

El Golfo ha sido escenario de tensiones entre EE.UU. e Irán en las últimas semanas a raíz de las amenazas de Teherán de cerrar el estrecho de Ormuz, la puerta al golfo Pérsico y el petróleo que contiene.

La semana pasada, el Stennis y su grupo de batalla atravesaron el estrecho pese a las amenazas iraníes en represalia por las sanciones internacionales a su programa nuclear.

El paso, que en su punto más angosto mide 54 kilómetros, es una vía de navegación situada en aguas territoriales de Irán y Omán por la cual transitan, cada día, un promedio de 13 buques cisternas que transportan más de 15 millones de barriles de petróleo crudo, es decir un tercio de los embarques mundiales de hidrocarburos.

La situación, ya de por sí delicada, se ha tensado aún más con la muerte del científico nuclear iraní Mustafá Ahmadi Roshan al estallar una bomba en su automóvil en el norte de Teherán.

Irán ha responsabilizado del atentado a EE.UU. e Israel, aunque el Gobierno en Washington rechazó “categóricamente cualquier implicación en esta muerte” y un portavoz del gobierno israelí aseguró que no son los responsables del ataque, pero “no derramamos ni una lágrima tras su muerte”.