Palabras del Primer Ministro Netanyahu luego de la liberación de Gilad Shalit


 

 

Ciudadanos de Israel;

Hoy estamos unidos, con alegría y dolor. Hace dos años y medio, volví a la Oficina del Primer Ministro. Uno de las misiones principales y más complicadas que encontré sobre mi escritorio, y que establecí en mi corazón, fue traer a nuestro soldado secuestrado, Gilad Shalit, de regreso a casa, vivo y en buen estado.

Hoy esa misión fue completada.

Fue una decisión muy difícil. Vi la necesidad de hacer regresar a su hogar a alguien a quien el Estado de Israel había enviado al campo de batalla. Como ex soldado de Tzahal y comandante salí, muchas veces, en misiones peligrosas. Pero siempre supe que, si yo o uno de mis camaradas caía cautivo, el Gobierno de Israel haría su máximo esfuerzo por regresarnos a casa y, como Primer Ministro, ahora lo hice.

Como líder que, a diario, envía soldados a defender a ciudadanos israelíes, creo que la “responsabilidad mutua” no es solo un slogan: es la piedra angular de nuestra existencia. Pero, además, veo la necesidad adicional de minimizar el peligro a la seguridad de los ciudadanos de Israel. A tal fin, enuncié dos exigencias claras.

Primero, que los altos líderes de Hamas, incluyendo a los archi-asesinos, permanezcan en prisión. Segundo, que la abrumadora mayoría de aquellos designados para ser liberados sean tanto expulsados como permanezcan fuera de Judea y Samaria, a fin de impedir su capacidad de atacar a nuestros ciudadanos.

Durante años, Hamas se opuso fuertemente a esas demandas. Hace varios meses recibimos señales claras que se preparaban para ceder a esa postura. Duras negociaciones fueron realizadas, día y noche, en Cairo, con la mediación del gobierno egipcio. Establecimos nuestra posición y cuando nuestras principales demandas fueron cumplidas, tome la decisión.

Conozco muy bien que el dolor de las familias de las víctimas del terrorismo es demasiado pesado de soportar. Es difícil ver a los indignos, que asesinaron a sus seres queridos, liberados antes que cumplir sus sentencias completas. Pero sé que, en las actuales circunstancias diplomáticas, ese fue el mejor acuerdo que podíamos alcanzar y no había garantía que las condiciones, que permitieron alcanzarlo, permanecerían en el futuro. Puede ser que Gilad pudiera desaparecer.

Con pesar afirmo que esas cosas ya ocurrieron. Pensé en Gilad y los cinco años que pasó deteriorándose en una celda de Hamas. No quería que su destino fuera el de Ron Arad. Ron cayó cautivo hace, exactamente, 25 años y aun no regresó. Recordaba a la noble Batya Arad. Recordaba la preocupación por su hijo Ron, hasta su desaparición (murió como el primer astronauta israelí en el transbordador Columbia).

En esos momentos un líder está solo y debe tomar una decisión. Consideré y decidí. Los ministros de gobierno, en una gran mayoría, me apoyaron. Y hoy, ahora, Gilad volvió a su hogar, a su familia, a su pueblo y a su país. Este es un momento muy movilizador.

Hace pocos minutos, lo abracé cuando salía del helicóptero y lo escolté hasta llegar a sus padres, Aviva y Noam, y dije ´Les traje a su hijo de vuelta´. Pero es, también, un día duro; incluso si el precio hubiera sido menor también hubiese sido duro.

Quiero dejar en claro: continuaremos combatiendo al terrorismo. Todo terrorista liberado que regrese al terrorismo: su sangre estará sobre su cabeza.

El Estado de Israel es diferente de sus enemigos: aquí no celebramos la liberación de asesinos Aquí, no aplaudimos a quienes quitan vidas. Por el contrario, creemos en la santidad de la vida. Santificamos la vida. Esta es la antigua tradición del Pueblo Judío.

Ciudadanos de Israel,
En los últimos días, vimos la unidad nacional que no habíamos visto en mucho tiempo. La unidad es, ahora y en el futuro, fuente de la fortaleza de Israel.

Hoy, todos nos regocijamos con el regreso de Gilad Shalit a su hogar en nuestro país libre, el Estado de Israel. Mañana, por la noche, celebraremos Simjat Tora. Este próximo Shabat leeremos en las sinagogas, como porción semanal de los profetas, las palabras de Isaías (42:7): “Sacar a los prisioneros del calabozo y a aquellos que están sentados en la oscuridad de la casa-prisión”.

Hoy, puedo decir, de parte de todos los israelíes, en el espíritu de los valores eternos del Pueblo Judío: ¨Sus hijos retornarán a sus propias fronteras (Jeremiah 31:17)”.

Am Israel Jai!

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